martes, 11 de julio de 2017

Los truébanos


Parece que descansan en los truébanos las mieles del ayer, que cada día renace con más fuerza, y, sin embargo, podemos ver la bruma de las playas, podemos alcanzarla con las manos, podemos aspirarla suavemente, sabiendo que las densas humedades,
las lluvias de los tiempos del otoño, son lluvias que nos hieren, que nos matan, que imponen sus momentos melancólicos.
No es tiempo ya de fresas, si las fresas no pueden ofrecerse al caminante, pues antes era propio, en los caminos, hallar esos miruéndanos pequeños, los frutos de un verano que se escapa fugaz como los días de la vida, que corre como corren los riachuelos que buscan otro mar, otro descanso, tal vez el reino triste de la muerte que quiere consolarnos con su abrazo.
Parece que descansan en los truébanos las mieles del ayer y del presente...



2017 © José Ramón Muñiz Álvarez

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